179 - DIOS ES RADICAL
 

Dios no anda por las ramas ni en términos medios, porque conoce la verdad, toda la verdad de este mundo; él es la verdad, él es el autor, la causa, el Ser de todo cuanto existe. No anda por las ramas ni por el tronco, está en la raíz de todo, es radical.

 

Nosotros somos muy limitados, el mal ha oscurecido nuestro entendimiento y esa incapacidad nos lleva a creer que el mundo son los cuatro metros cuadrados de nuestra parcela, cerrada sobre sí misma. Pero un día se abre la puerta hacia el mundo exterior y... volvemos a cerrarla porque no queremos ver, o puede que nos despertemos a la realidad de que el mundo es más extenso, que rebasa nuestras cuatro paredes.

 

A pesar de nuestras imperfecciones, podemos llegar a tener una diáfana certeza de la realidad si la buscamos en Dios, porque Él es perfecto y su certeza es absoluta. Por eso cuando pide, pide todo, cuando nos llama, solo llama una vez, insistirá con paciencia, pero la llamada es única, una, personal. Por eso cuando nos mira, llega hasta el fondo de nuestra alma; por eso, cuando nos perdona, se olvida para siempre de nuestra falta de amor.

 

De lo que dice no caben interpretaciones. Quizás no existan palabras para expresar con exactitud lo que Dios nos transmite, y nosotros, no admitiendo nuestra dificultad para entender su sentido, lo acomodamos a nuestra conveniencia, hacemos conjeturas, no acudimos al Espíritu que habita en nuestro interior, la recta conciencia, y así es fácil perder la ‘verdad objetiva’ que nos da el Espíritu de Dios cuando nos habla.

 

Mas cerca estamos de la verdad cuanto mas cerca estamos de Dios, de ahí la paz y felicidad del creyente que lleva a Dios dentro de su corazón, en su alma espiritual e inmortal, y hace realidad en este mundo un trozo de la felicidad del cielo.

 

No caben medias tintas, Jesús es la única persona que puede decir "…o conmigo o contra mí", nos prefiere fríos o calientes, porque a los tibios los escupe de su boca como quien escupe un café tibio, porque le da vómitos, le revuelve el estómago...

 

El agua fría y el café caliente. Las cosas por su nombre, no vale decir que ‘todo es relativo’, eso es hacer el avestruz, algún día tendremos que sacar la cabeza y... ¡de que sirve no haber querido ver pudiendo haber visto con claridad!

 

El Espíritu de Dios ilumina a su Iglesia en todo momento, conocedor de la verdad absoluta no anda en medias tintas, no aprueba lo que va contra su propia creación. La Iglesia lucha contra corriente porque así lo hizo Jesús, con los brazos abiertos a la comprensión, al amor, al perdón…

 

Dios es radical con la verdad, ni se engaña ni nos engaña, por eso la santidad consiste en ser amigos de Dios, que sea Él quien actúe en nuestras vidas. De no ser así, nuestra propia vida sería una burla, una falsificación de la vida misma, una mala imitación, un querer a medias…

 

Aunque nos resistamos a creer que es así, Él lo hace para nuestro bien, para nuestra armonía y felicidad. Nos expone la verdad con una claridad meridiana y suficiente, por eso su juicio a nuestra respuesta es justo y nuestras acciones serán juzgadas por Él con justicia.