176 - LA HISTORIA DE ESTE MUNDO
 

Una gran Historia de Amor es la causa de nuestra existencia, ha hecho brotar el mundo visible y lo mantiene hasta la fiesta nupcial tras la que los enamorados vivirán su idilio sin fin en un Mundo Nuevo.

 

“La Alianza con Israel - nos dice Benedicto XVI - fue como un tiempo de hacer la corte, un largo noviazgo. Luego llegó el momento definitivo, el momento del matrimonio, la realización de una nueva y eterna alianza. En ese momento María, ante el Señor, representaba a toda la humanidad. En el mensaje del ángel, era Dios el que brindaba una propuesta de matrimonio con la humanidad. Y en nombre nuestro, María dijo sí.”

 

Dios ha creado un Paraíso para el ser humano, obra cumbre de su creación, por encima de los ángeles y de todas las potestades divinas. Ha creado un mundo material -el mundo espiritual ya existía- como antesala del mundo definitivo -material y espiritual-.

 

Pero muchas envidias se oponen a este idilio de Dios con la humanidad, mucha soberbia, mucha deslealtad, mucha falta de confianza en un Ser Bueno y Justo por esencia.

 

Hemos roto esa armonía inicial y en uso de nuestra libertad hemos permitido que los poderes del mal se instalen en este mundo, desoyendo el clamor de nuestro Padre. Respetuoso con nuestra elección, permite que la cizaña sembrada por el enemigo junto con el trigo, crezca y se desarrolle. Pero la cizaña no puede ser recogida en sus graneros como el trigo, por eso al final será atada en gavillas y pasada por el fuego.

 

Son dos mundos irreconciliables por la total distorsión que uno supone para el otro: uno basado en amor, en la felicidad de cada hombre y mujer en el Padre Dios; y otro basado en el rencor y el odio al Creador por envidia a sus criaturas, a sus hijos que somos los humanos.

 

El mundo está dividido y los frutos de esta división son palpables: guerras, odios, egoísmos, fanatismos, avaricias sin límite, injusticias…, esto genera sufrimiento de personas que esperan en Dios, que luchan denodadamente contra el mal, y por otro lado, genera mas odio, mas rencor, mas perversión, mas ofensas al Creador, Padre Bueno que perdona a quienes retornan compungidos a su regazo.

 

Muchos buenos sucumben a las trampas del mal y muchos malvados recapacitan y se vuelven contra el maligno seducidos por el Amor del Padre, que siempre espera al hijo pródigo para perdonarle, consolarle y curar sus heridas.

 

Por eso, Dios permite situaciones y sufrimientos muy difíciles, a veces terribles, pero Él nos da la gracia suficiente y sabe que podemos superarlo. El sufrimiento de Cristo en Getsemaní era infinito, solo Dios puede sufrir en grado infinito. Gestas, el ladrón crucificado con Jesús, tenia motivos para la desesperación, pero podía haberla superado mirando con los ojos del corazón como hizo Dimas. Todos tenemos motivos para no cumplir nuestro deber, motivos que esgrimimos como incuestionables, pero a veces no son más que manifestaciones de la flojera de nuestra voluntad. ¡Podemos!, y con Jesús al lado ¡siempre podemos!

 

Podemos dar el salto y hacer que nuestro final sea feliz, como el de multitud de personas anónimas pero ‘sabias’, porque “al final de la jornada, el que sabe, sabe, el que no, no sabe nada”, dice Quevedo. Es una historia trágica con muchos finales felices, es la auténtica historia de este mundo. La historia de un ‘si’ que Maria en nuestro nombre ha dado a Dios, que nos ha hecho hijos de Dios y hermanos de Jesús, nuestro referente en esta historia de amor.