173 - CIENCIA Y FE
 

He leído en ‘Tommy’s windows’ unos textos que transcribo:

 

“Hoy en día son cada vez más los científicos respetados que a la vez se declaran creyentes, mayormente gracias a sus observaciones empíricas de la creación divina. Cuantos más descubrimientos realizan, más patente se les hace que el Universo no se produjo por un fenómeno casual ni por los denominados procesos naturales; tras ello hubo necesariamente un Artífice, un Creador Inteligente.”

 

Es locura descubrir una maravillosa obra de arte olvidándose del artista, más aun cuando ese descubrimiento es una minúscula parte de un todo mucho más excelso pero totalmente inasequible a nuestra miope inteligencia limitada a lo visible.

 

“Todo lo que veo me enseña a confiar en el Creador acerca de todo lo que no veo” (Ralph Waldo Emerson, poeta estadounidense)

 

Es preciso ser humilde para reconocer nuestras limitaciones y la grandeza del Creador, porque los soberbios bajan el listón de la verdad hasta su límite de conocimiento, colocándose en lugar de Dios; mentes convencidas que descubren lo que el caos evolutivo hizo surgir espontáneamente… No les creo.

 

El neodarwinismo sostiene que la vida surgió casualmente de la materia. A eso, el cardenal Schönborn objeta: "¿Es razonable decir que el origen del hombre y de la vida se explica solo por causas materiales? ¿Puede la materia crear la inteligencia? Son preguntas que la ciencia no puede responder, porque no caen bajo el alcance del método científico". Esto no significa que la razón humana no pueda abordarlas. "El sentido común nos dice que la materia no puede organizarse a sí misma. Para ello necesita información, y la información es una manifestación de inteligencia".

 

Sin necesidad de que una inteligencia humana haya intervenido para redactarlo ¿Habría alguien capaz de creer que El Quijote de Cervantes fuese escrito con puntos y comas por una combinación casual de letras? Podríamos seguir dándonos con la cabeza en una piedra, yo prefiero volver a R. W. Emerson: “Todo lo que veo me enseña a confiar en el Creador acerca de todo lo que no veo” y hacer un profundo y humilde acto de fe, sabiendo a ciencia cierta que no erraré.

 

Cuanto mas avanza la ciencia, mas ignorantes somos, mas profundidad tiene el abismo y mas innombrables sus misterios. Si nuestro orgullo no nos ciega, nos invade la admiración por esta gran Inteligencia Suprema que más que un gran Ingeniero es un gran Artista, pues en la belleza de lo creado está implícita la funcionalidad.

 

¿Hay algo tan hermoso como admirar un pequeño saltamontes? Si, cada una de las infinitas partes de la creación, desde las minúsculas partículas de ‘quark’ que forman un protón hasta las magnificas galaxias.

 

¿Hay algo que supere el mundo material visible? Si, el mundo material no visible para nuestros miopes y limitados sentidos.

 

Y… ¿hay algo que supere el mundo material? Si, el mundo espiritual, infinitamente superior, el hogar de un Dios Espíritu Puro, Creador de la materia y del ser humano a imagen suya: nosotros, los hombres y mujeres que pululamos por este fantástico mundo, limitados pero con capacidad para ir desvelando poco a poco sus misterios, para ir descubriendo nuestro papel en la creación, para experimentar el amor hacia un Ser que es Amor por esencia.