172 - OYE, COLEGA
 

Oye, colega, ablanda tu corazón y escucha esto, quizás las palabras no te digan nada pero…, no importa, para un espíritu sensible a lo divino a veces un silencio habla más que mil palabras.

 

Dios puede hacer que nuestras torpezas hablen, Él es quien actúa, es patente, nosotros... damos lástima:

 

Jesús,

que yo sea para todos,

una persona que les habla de ti,

en mi silencio.

 

Con mi poca capacidad de convicción,

con mi corta locuacidad,

con mi poca paciencia,

con mi inoportunidad...

 

Con mi vida indigna de ti,

un corazón que te quiere...

muy poco,

porque no sabe querer más.

 

Pero...

sé que transformas mi inoperancia en ‘cosa tuya’,

y eso...

me da alas para seguir en la lucha contra mi desidia, mi ineptitud y mi conformismo.

 

... sonríes cuando me miras,

con sonrisa de Padre ante un hijo ‘patoso’

que quiere crecer y parecerse en algo a ti,

que quiere... tocar el cielo con sus manos.

 

 

Quizás no estés de acuerdo conmigo…

 

Si te comparas con un colega de tu ‘cuadri’, puede que le superes, pero si te comparas con un colega ‘súper’ como es Jesús, ni color; se nos cae todo, porque Él nos pone a ‘flipar’ descubriéndonos ese paraíso que es nuestro espíritu, que lo llevamos dentro, ¡que si!, solo hace falta... para que decirlo…

 

Tú sabes qué hace falta, tú puedes ¡dar pasos por su senda!, tú puedes escuchar el soplo de tu propio espíritu hasta ahora escondido en un corazón de piedra, que late, porque se ha hecho de carne y va rompiendo esa rocosa cerrazón ante lo evidente: nuestro colega ‘super’ nunca nos deja, aunque pasemos de él. ¡Déjame en paz, tío plasta! No vemos con el espíritu que nos dio la vida y nos la sigue dando… pero Él espera y espera una simple mirada… con ese espíritu de nuestro corazón… que late.