170 - YA HABÉIS RECIBIDO VUESTRA PAGA
 

Las cosas no tienen por que ser así, como yo digo, o como dice fulanito o fulanita, ¿estoy en verdad seguro? ¿Están el o ella seguros? las cosas son como la libertad humana decida, la de cada uno, interpretando las verdades eternas que forman parte de nuestro ser, en un afán por enfocar la vida en su onda verdadera... o en la nuestra, a veces miserable.

 

Uno avanza desde la libertad, desde la autonomía, desde la independencia moral en el mundo que vivimos, lleno de tentáculos y de vanas promesas de felicidad. Serán así mas firmes los compromisos adquiridos, las renuncias, los objetivos, los afectos. Lograremos que nuestra vida tenga interés para nosotros y ¡ojala!, para otros.

 

Porque de eso depende nuestra felicidad aquí. Y... ‘si no somos felices en la tierra, no seremos felices en el cielo’, según un popular dicho, muy certero. Si no amamos a los demás, sin distinción, aquí, nuestra felicidad será incompleta y también lo será allí. Si no vivimos la fraternidad aquí, tampoco la viviremos allí. Si no somos justos aquí, si no compartimos, si no perdonamos de corazón aquí, tampoco perdonaremos allí... el tiempo en esta vida es 'gloria'.

 

¿Entonces?

 

En el cielo se es feliz, se ama sin distinción, se es justo, se perdona... estaremos con Dios y seremos como Él es: infinitamente bueno, poderoso, todo Amor...

 

Si en la tierra no obtenemos al menos un mínimo de estos dones, en el cielo seria imposible comprender la inmensidad del corazón de Dios, no estaríamos en su presencia, estaríamos en otra parte donde ‘Dios no está’. Porque Dios nos deslumbraría, estaríamos ‘desubicados como un pulpo en un garaje’, estaríamos donde ‘no hemos elegido’ ya que nuestros afanes en la vida habían ido por otro lugar, mas acorde con nuestras convicciones.

 

Quizás, en ese caso escuchemos "Ya habéis recibido vuestra paga".

 

Entran escalofríos al oír esta afirmación de Jesús. Personas que se satisfacen en esta vida terrenal, como si fuera la única, que reciben parabienes, alabanzas y gloria humana, personas a las que Dios les permite disfrutar su mundo porque no van a tener otro, no lo quieren, lo rechazan porque... lo desconocen, lo ignoran, no lo han buscado ni les importa, creen poseer todo y carecen de lo mas importante: la verdadera vida para la que hemos sido creados.

 

Son personas que reciben una contradicción como si fuera un mal, cuando es una bendición de Dios, la rechazan sin pensar el bien espiritual y también material que pueden sacar de ella, se cierran en su escudo protector y se niegan a todo lo que no es satisfacción propia.

 

"ya han recibido su paga".

 

 

Hoy, solo he recibido caricias,

no me has dado contradicciones,

¿en que te he fallado, Señor?

 

Soy tan delicado que…

me rompo con la mínima prueba que me envías

soy tan orgulloso que…

rechazo lo que me contradice.

 

Me creo superior a todo

me creo superior a ti

por eso merezco tu desprecio.

 

Señor,

dame otra oportunidad si aun queda tiempo

no quiero mi paga de aquí.

 

Purifícame de mis fechorías,

hasta que sea merecedor de tu inmerecida autentica paga:

‘una gota de tu amor’

 

Porque... tu bondad es infinita

se derrama sobre el mundo como lluvia benefactora.

y yo... solo deseo una gota.