Dios es sabio, y apoyados en Él, ningún cambio de rumbo es temerario, al contrario, es una muestra de confianza en Él y de conocimiento propio.

157 - CAMBIO DE RUMBO

En nuestra vida es necesario a veces un cambio de rumbo, enérgico, otras veces mantener el que llevamos, con decisión. Nunca hay que dejar caer el timón a merced del viento cambiante y de las olas caprichosas. Navegar a la deriva es un fracaso seguro, y para un caminante, caminar sin tener claro el destino, también.

 

Hay tantos caminos para llegar a amar a Dios con toda la fuerza de que es capaz el corazón humano, como personas sobre la tierra. Es probable que vayamos por un camino que no es el nuestro, pero de sabios es corregir, mejorar, desandar y tomar otro, cambiar el rumbo de nuestro caminar con decisión, cuando la conciencia dice que es necesario.

 

Siempre podemos sobreestimar nuestras fuerzas, minusvalorar las propias debilidades, ver con claridad otra ruta mientras se camina, mejorar nuestra primera decisión de entrega a Dios. Como toda empresa humana, las empresas divinas necesitan de la ‘mejora continua’ que conlleva cambios, normalmente pequeños pero a veces grandes cambios de enfoque o dirección.

 

Dios va actuando en cada alma y ‘pidiendo más’ según nuestra disposición a entregarle más. Es un Dios exigente, como un buen Padre con su hijo al que quiere con locura. Sabe exigir por nuestro bien, y merece la pena andar sus caminos por difíciles que sean. Pero somos frágiles y buscamos excusas para abandonar o suavizar la marcha. Si hay motivos para ello no hace falta excusa, motivos objetivos, contrastados con una persona docta de nuestra confianza y valorados delante de Dios.

 

Nosotros somos los protagonistas de nuestra ‘obra de arte’ que es la vida, y de artistas es que a los ojos de Dios llegue a ser tal. No es ningún fracaso personal tener que variar o reducir nuestros ambiciosos objetivos iniciales. Dios nos prefiere muy humanos: esa pequeña ayuda a quien tenemos al lado y nos necesita, aunque solo sea con nuestra presencia, con nuestra mirada de cariño; no le interesa el gran erudito que arrastra a las masas, satisfecho de su capacidad, pero... Prefiere la limosna de la viuda pobre que al que mucho da de lo que le sobra. Prefiere una entrega realista y sincera a una entrega ambiciosa pero poco reflexiva que puede hacer aguas en cualquier momento por falta de constancia.

 

Dios es sabio, y apoyados en Él, ningún cambio de rumbo es temerario, al contrario, es una muestra de confianza en Él y de conocimiento propio.