"somos una gota de agua en un océano, sin ella, el océano ya no seria el mismo, le faltaría una gota" (Madre Teresa)

153 - NADIE ES IMPRESCINDIBLE, PERO... NOS NECESITAMOS

Somos como un pequeño tornillo en una inmensa máquina. Hace su labor, y si faltara... ¡quien sabe!, quizás la inmensa máquina se pare al instante -no creo que seamos tan importantes-, quizás siga funcionando pero con menos precisión, aunque dada nuestra condición, lo que seguramente ocurrirá es que siga funcionando correctamente pero sobrecargando el trabajo de los tornillos que tenemos al lado, por nuestra 'insolidaridad'.

 

Lo que no hacemos no se quedará sin hacer, nadie nos echará en falta, no somos imprescindibles, el mundo seguirá adelante. Pero si ponemos todo el empeño en hacer bien nuestro cometido, otros nos lo agradecerán, colaboraremos a que el mundo sea mejor. Como decía la Madre Teresa, "somos una gota de agua en un océano, sin ella, el océano ya no seria el mismo, le faltaría una gota...".

 

Todos somos necesarios pero no imprescindibles, somos prescindibles cuando colaboramos y una carga cuando hacemos dejación de deberes.

 

Jesús se apoya en todos nosotros y a través de una maravillosa correa de transmisión que es la ‘comunión de los santos’, unidad en cuerpo y espíritu de todos los creyentes, hace que no caiga en saco roto ninguna de nuestras acciones, por pequeñas e insignificantes que sean, hace que un mal momento de uno de nosotros encuentre el apoyo, la oración y el sacrificio de todos nuestros hermanos en la fe, que nos ‘aupan’ de nuevo el ánimo.

 

Todas nuestras buenas obras, los actos de amor, nuestra oración contrita..., forman un gran torrente que se eleva a Dios y produce una lluvia de gracia divina que a todos alcanza.

 

"Somos una gota de agua..." cada una no es nada, pero juntas formamos un inmenso océano lleno de vida. Todas las minúsculas y no tan minúsculas piezas que componen una gran máquina, estando en su sitio con paciencia, entusiasmo y decisión, hacen que la máquina funcione correctamente y 'nunca se pare de hacer el bien'.

 

Dios creó el mundo y busca nuestra colaboración, nos hizo procreadores con el. Nuestra misión es avanzar en comunión con nuestros hermanos los hombres y mujeres, no podemos hacernos la guerra, prosperar en nuestros egoísmos a costa de pisar a otros, ser insolidarios, mirar solo nuestro beneficio..., todo eso tendrá su castigo: la infelicidad, nuestra propia medicina, el remordimiento de haber creado un mundo ruin y egoísta que viviremos para toda la eternidad solos en nuestra diminuta isla, habiendo renunciado a la inmensidad del amor divino en la ‘comunión de los santos’, comunión en cuerpo y espíritu de todas las gentes de buena voluntad.