Los devaneos se sufren, a la corta y a la larga. Cuando Dios nos envía una dura prueba ¿en que se convierten?, en irritación, en rechazo...

143 - CURIOSEAR
 

Me inquieta la curiosidad no satisfecha, porque en realidad nunca se satisface, siempre deseará mas indagaciones, mas experiencias imaginarias; curiosidad morbosa, insaciable, que alimenta nuestra imaginación y la vuelve loca... y si miramos aquí, y si olisqueamos allí, y si probamos por allá... no tiene limites.

 

Soy curioso, como casi todos y todas, y reconozco que una persona decidida a recorrer su camino en esta vida, el de cada uno, no debe ‘andar por las ramas’ porque se caería. Debe seguir el camino seguro -el tronco-, sin desviarse por caminos desconocidos e inseguros que no sabemos a donde llevan -las ramas-. Y el camino seguro es el que Dios y cada uno de nosotros ha decidido. Otro camino nos perdería y quizás para siempre.

 

Un niño tiene toda la curiosidad del mundo por conocer, un adolescente también, pero un adulto ya ha formado sus conclusiones y sabe lo que es bueno y le conviene, no necesita curiosear nuevas sensaciones. Hacemos el ridículo, parecemos ‘culos inquietos’ que no se adaptan a ningún asiento porque nada nos satisface, y en realidad, lo que no asentamos es la cabeza, pues… mal que nos pese no hemos salido de la adolescencia, aunque nos sobren años por los cuatro costados.

 

Somos inmaduros y la fruta inmadura pende del árbol, no sirve, nos convertimos en veleta movida por el viento, fluctuamos con las modas, los dimes, me han dicho y me he enterado, tenemos miedo a… plantar cara, a ir contra corriente, a ser diferentes, a defender la verdad. Tenemos miedo a… ‘no vivir la vida con plenitud’ si nos privamos de nuevas experiencias.

 

Los devaneos se sufren, a la corta y a la larga. Cuando Dios nos envía una dura prueba ¿en que se convierten?, en irritación, en rechazo..., no tenemos los pies en el suelo y nos derrumbamos, se nos viene todo abajo por falta de consistencia, no hemos fortalecido nuestra voluntad y carecemos de criterio suficiente para afrontar la vida tal y como viene.

 

 

Quiero, Señor, sentar mi cabeza

de una vez y para siempre

hasta que me llames a tu presencia

 

Solo una cosa es importante en la vida

y no quiero vivirla alocadamente y sin rumbo

quiero estar sereno y centrado en ti