Jesús les confunde aun mas con parábolas que no entienden porque son para almas sencillas, no para soberbios perversos y obcecados que jamás aceptarían la humillación de la Cruz.

141 - ¿QUIEN ENTIENDE A DIOS?
 

"A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera todo se les anuncia con parábolas, de modo que, por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, a no ser que se conviertan y los perdone." (Mc 4, 12)

 

Desconcertante frase de Jesús, difícil de entender al menos para mí, no dejo de sorprenderme cada vez que leo este pasaje. Jesús habla a los suyos, a los que tienen fe en Él -aunque sea poca- y le escuchan, a los que se dejan llevar por el corazón, sensible a los toques de la gracia, y le siguen… de lejos le observan… “nadie ha hablado jamás así”, aunque no entiendan con entendimiento humano porque… son pobres, humildes e ignorantes para los hombres. A esos les hace comprender el misterio de Dios.

 

A los que se creen sabios, a los escépticos, a los poderosos, a los mundanos atrapados por la sensualidad, a los que le escuchan con intención de ‘pillarle en algo’, a los que se escandalizan de Él...; a esos, que no buscan a Dios porque intuyen que alteraría sus privilegios en favor de esa ‘chusma’ que desprecian, a esos que dicen ver pero son ciegos y sordos porque no quieren creer lo que ven y oyen, les hiere, se tapan los oídos, gritan contra Dios ¡fuera!, ¡vete de aquí!, ¡desaparece!, ¡no te necesitamos!, ¡no queremos que venga tu Reino!, ¡solo queremos el nuestro!... A esos, Jesús les confunde aun mas con parábolas que no entienden porque son para almas sencillas, no para soberbios perversos y obcecados que jamás aceptarían la humillación de la Cruz.

 

"...a no ser que se conviertan y Dios los perdone". Dios los ciega, los deja sordos, porque no se quieren convertir, pues ello supone aceptar la Cruz, el sufrimiento fecundo, el grano sembrado que muere y brota con toda la fuerza transformado en un nuevo árbol. El profeta Isaías (6,10) es mas rotundo, pues Dios evita lo que ellos no quieren, "...no sea que vean con sus ojos y oigan con sus oídos y entiendan con su corazón, y se conviertan y se salven", respetando la voluntad humana que se cierra a la verdad.

 

Jesús ha venido para acercar a Dios nuestra vida, nuestras realidades, para meterse en ellas, para divinizarlas y hacernos comprender con las parábolas el sentido divino de nuestros sencillos actos cotidianos. No ha venido a disertar en la cátedra de los sabios, no -cuando tenía 12 años ya les dejó K.O.-, su íntimo querer es estar con nosotros, ayudarnos, consolarnos, conquistar nuestro cariño, enseñarnos a ver el brillo de un diamante en toda su pureza.