La verdadera desertización se produce en nuestro interior cuando dejamos de comportarnos como seres humanos creados a imagen de Dios, cuando nos cubre esa nube impúdicamente manipuladora que nos engaña... nos dejamos engañar por sus seductoras mutilaciones. Nos quedamos sin aire, ¡de que viviremos! El aire... no es esencial, la ciencia tiene respuesta -contestan-.

136 - LA DESERTIZACIÓN AVANZA

 

La desertización avanza. Fértiles valles se cubren de arena estéril e invisibles gases dañinos se introducen por lugares antes pletóricos de vida, ahora moribundos. Es una realidad palpable cada día, el corazón de nuestra existencia se debilita, la vida se vuelve manipulable, cae en manos mezquinas que han perdido el respeto por lo sagrado, por lo que nuestros antepasados conservaron como fundamento del existir en este mundo.

El desierto avanza en nuestros corazones, se secan, dejan de producir frutos de amor y se marchitan. Nos engañan los que hablan del “cambio climático”, ocultan el verdadero cambio que se produce en nuestra especie humana. Pasan la segadora una y otra vez con insistencia, no nos dejan crecer, nos empequeñecen, disminuyen nuestra capacidad de aspirar a cosas grandes, de reclamar nuestro origen divino, de no conformarnos con ser animales de instintos evolucionados hacia el bienestar físico y tal vez psicológico.

La verdadera desertización se produce en nuestro interior cuando dejamos de comportarnos como seres humanos creados a imagen de Dios, cuando nos cubre esa nube impúdicamente manipuladora que nos engaña... nos dejamos engañar por sus seductoras mutilaciones. Nos quedamos sin aire, ¡de que viviremos! El aire... no es esencial, la ciencia tiene respuesta -contestan-.

Estoy perplejo, algo no me cuadra... tomaré un tiempo para meditar, un tiempo corto, porque la desertización sigue avanzando. El rumbo que hemos emprendido en nuestro navegar por la vida también se vuelve confuso. Todo espíritu de Dios desaparece, es desterrado... ¿desde cuando se puede navegar sin rumbo?, ¿para que navegar así?, ¿estamos locos?, nos podemos pasar la vida dando vueltas en circulo sin llegar a ninguna parte. ¿Es que pretenden llegar a ese sitio: a ninguna parte?, ¿que intenciones ocultan?

Alguien puede decir que estoy haciendo un drama. Es real, pero no es un drama porque “si tenéis paciencia, salvareis vuestra alma” nos dice Jesús. Si un médico diagnostica a un paciente un cáncer en fase terminal, no sería un drama considerando que es el anuncio de un paso más en nuestro camino. Sería un drama si fuera el anuncio del final: la muerte del cuerpo y la muerte del alma para Dios.

Hay que frenar el avance, la desertización del alma, recuperar el latir fuerte y rítmico de nuestros corazones, que vuelvan a ser de carne, recuperar la esperanza, frenar el avance de las nubes toxicas, del polvo mortal, de ese aire malsano y dañino que mata el espíritu humano y deja al hombre abandonado en plena selva, sin Dios y con la esperanza perdida.

Energía, cerrar las ventanas, barrer y barrer hasta que no quede una brizna de ese polvo maléfico, todo pasará, alguien se cansará y nos permitirá respirar ¡aire puro! Recuperaremos la fuente de vida y el espíritu que la mantiene.