Me ha dicho una persona sabia que solo lo perdonado de corazón puede ser olvidado, porque el perdón lleva consigo el olvido, sino, no sería verdadero perdón.. El ‘perdono pero no olvido’ es una falsedad.

135 - ORGANIZANDO MI DESORDEN
 

Hago lo que quiero sabiendo lo que hago. Leo cualquier diario sabiendo el diario que leo. Consulto en Internet cuando sé de qué fuente procede lo que consulto. Leo asesorándome antes sobre su autor y contenido. Tomo fármacos cuando me los receta un buen medico. Me zambullo en la piscina solo si sé nadar. Hablo cuando sé lo que digo. Rezo porque sé que Dios me escucha.

Lo intento, me esfuerzo, lucho para que sea este mi presente, pues en otros tiempos actuaba sin saber por qué lo hacia. Leía ‘a lo loco’, consumía Internet ‘indiscriminadamente’, no rezaba… ¡para qué!... y... llegado al borde de la desesperación por mi incapacidad para quitarme esta lacra de encima, pienso: solo me cabe una solución: formatear el disco duro de mi memoria, esa que tengo metida en la cabeza de forma caótica y… comenzar otra vez.

Mi presente, entonces ¿cómo es?, ¿dónde estoy?  

Porque, si he tomado fármacos ‘a porrillo’ o me he zambullido en la piscina sin saber nadar, en ese caso, claramente ya no estoy aquí. Estoy ‘no se donde’, quizás sea un duende o un fantasma errante. De otra manera, sí se donde estoy, qué busco, donde quiero ir, con quien cuento, a quien entrego mi amor, mi ser... entonces vivo en este mundo, estoy aquí, me muevo, si, me muevo pero... ¿doy vueltas en circulo?, ¿sigo la línea recta?...

Todo es complejo ¡no quiero pensarrrr! Soy vagabundo, no me quiero atar, anhelo ser como el aire, moverme a mi antojo... según lassss fu er zaaas cossssmicas... ¡uf! mmme d d du e lll a cabezaaa... zzz... zzz. ¿Estoy aquí?, si, sigo aquí, pero no he encontrado el remedio..., porque si estuviera allí no haría falta remedio. Aquí si. No es suficiente -ni es posible- formatear el disco duro de mi memoria… Tengo que liberarme, que no es lo mismo.

Nunca podemos limpiar del todo nuestro ‘disco duro’, siempre quedan cosas: rencores, hojalás, insatisfacciones reprimidas, envidias ocultas, resquemores, amiplines..., nunca podemos liberarnos de algo que ‘no se va del todo’. Y… ¿cómo conseguirlo? Me ha dicho una persona sabia que solo lo perdonado de corazón puede ser olvidado, porque el perdón lleva consigo el olvido, sino, no sería verdadero perdón. El ‘perdono pero no olvido’ es una falsedad.

Y ¿quien me puede perdonar a mi?, alguien que perdone y olvide, o sea, que perdone de verdad. Porque..., por el mismo motivo, si no soy perdonado no puedo quitarme de encima mi alocado pasado después de haberlo sobrevivido. Solo puede limpiar mi ‘disco duro’ quien me ha engendrado en el ser, quien es el causante directo de que yo esté aquí y sea como soy. El Creador de todo y de mí como persona. Dios.

Hago una profunda reflexión, se lo cuento, le digo mis intenciones pasadas y presentes, leo una sonrisa… y un refriego interior me coloca donde estoy. ¡Uf!

Fin del primer acto. Conservo el pellejo, que no es poco. Ahora sí estoy en el principio de esta historia, pero con guión cambiado. Gracias a Dios.