Nos interesa a los cristianos esta vida, porque es el lugar donde merecemos, donde preparamos nuestro cuerpo y nuestra alma para Dios, y la de nuestros amigos, y familiares, y… el escenario es este mundo, la representación acaba aquí.

 

133 - POR FAVOR, UN POCO DE SERIEDAD

Muchos piensan que los cristianos estamos locos de atar. Están convencidos que no nos gusta este mundo imaginamos otro mejor, escondiendo la cabeza entre las alas, haciendo el “avestruz” hasta la llegada de ese mundo deseado.

No es nuestra fe el cuento de la lechera, no es nuestra esperanza una ilusión de soñadores. La fe en un poderoso Ser creador de nuestro mundo material y espiritual está fundada en realidades, no es un recurso de personas ignorantes, es el fundamento de nuestra existencia que solo Dios puede desvelar. Y lo hace a los que buscan la sabiduría divina por encima de la sabiduría de los hombres, a los que abren la mente y el corazón a la luz de la Verdad que da vida.

“Ni ojo vio, ni oído oyó, ni mente alguna es capaz de imaginar lo que Dios tiene preparado para los que le aman”  (1 Cor 2, 9).

Algunos andan muy ocupados en no hacer nada pero metiéndose en todo. Mas les valdría un poco de seriedad en sus vidas y ocupar algo de tiempo en buscar respuestas a sus dudas existenciales. O, ¿es que no tienen dudas? ¿Saben todo sobre nuestro origen y nuestro destino? Entonces me callo.

Nos interesa a los cristianos esta vida, porque es el lugar donde merecemos, donde preparamos nuestro cuerpo y nuestra alma para Dios, y la de nuestros amigos, y familiares, y… el escenario es este mundo, la representación acaba aquí. Después viene la Promesa que ni ojo vio, ni oído oyó… El goce eterno para los merecedores de esa dicha, y eso nos interesa a los cristianos tanto como esta vida. El cielo y la tierra unidos en una única dicha: amar a Dios para siempre, desde que empezamos a tener nociones de que Él está ahí, y me llama, a mí, a este “pececito” burbujeante que comienza a nadar y… ya nunca dejará de hacerlo.