69 - SER IMAGEN DE DIOS

 

 

 

"Morir de flecha enemiga, voluntad de Dios es. Morir por no saber nadar, de necios es" (Francisco de Pizarro).

 

Morir para la otra vida por ignorancia en esta, por no conocer a Dios, pues la sociedad actual lo ignora..., y si no tienes un amigo, un punto de apoyo, una referencia, se te puede pasar la vida, esta vida, en un parpadeo despistado, y encontrarte de bruces en otro mundo, nuevo, impensado, nuestro verdadero destino, eterno, para siempre, pero con las opciones malgastadas en este, sería… un desastre.

 

Solo Dios sabe lo que de verdadero hay en nuestro corazón.

 

Muchas personas se reprimen a sí mismas arrancando todo aquello que suponga una atadura, obsesionados en conseguir una libertad que no es tal, que es ignorancia, pues impreso está en su ser un vínculo de filiación con el Creador. Romper ese vínculo es del todo imposible; ignorarlo, es de insensatos, suplirlo por otros vínculos es…, lo que nos ofrece este mundo relativizante y materialista con un poder de persuasión enorme, puesto que dominan todos los medios, todo el ambiente..., aunque no absolutamente.

 

Los cristianos hemos de  mostrar a Dios con nuestra vida y entrega. Pizarro enseño a nadar a toda su tripulación, pues consideraba de necios que un navegante no supiera nadar. Por parecido motivo nosotros debemos enseñar a amar a Dios, pues un ser humano no puede ignorar su origen y destino.

 

Conocer y amar a Dios, para algunas personas depende de nosotros, de nuestra oración, nuestra entrega y nuestro ejemplo. El Espíritu Santo hace el resto. Tenemos que ser sal que sazona, luz que ilumina, bálsamo que suaviza, guía para el que duda, médico para el enfermo, alfombra para el que camina, consuelo para el que llora, paz para el afligido, alegría para el triste, apoyo para el que se tambalea, GPS para el navegante..., todo esto y mucho más, a imitación de Jesús, que San Pablo nos resume en "hacerse todo para todos a fin de convertir a unos pocos".

 

"Si das un pez a un amigo, comerá un día, si le enseñas a pescar, comerá toda la vida", dice un proverbio chino. No es lo nuestro una locuacidad que conmueve un instante pero se esfuma en otro instante. Es…, una vida de esfuerzo, cariño, entrega y trabajo codo a codo con nuestros semejantes, ayudando a ver que la realidad del mundo es otra y se puede cambiar, al menos se puede mejorar en nuestro entorno.

 

Con nuestra entrega y ejemplo, daremos vida a un Dios que no es un Padre autoritario, que no nos impone sus leyes, que nos ha creado libres y dotados de la inteligencia suficiente para conocerle, amarle o rechazarle, seguir sus caminos o los que nuestra autosuficiencia nos dicte.

 

Es un Padre y una Madre permisivo, y con una paciencia infinita como su amor, observa nuestro andar por la vida, la elección del camino que queremos seguir, nuestros tropiezos, nuestros aciertos, nuestras búsquedas de la verdad, de los placeres, nuestros desengaños, los ideales por que luchamos... Todo lo permite, hasta los más aberrantes descaminos, mirando con lágrimas en los ojos nuestra obstinación en el pecado que tanto le costó redimir.

 

Pero siempre mantiene la esperanza de nuestra conversión -como la mantuvo con Judas hasta el final-; de nuestro arrepentimiento -como el de Pedro-, ya que el arrepentimiento supone establecer una nueva relación con Dios, un acercamiento a sus brazos de verdadero Padre abiertos al hijo pródigo, que da todo, que nos da la Vida Eterna, si vivimos para la Vida.