109 - NUESTRA VERDADERA INTENCIÓN

Buscar la Verdad, esa debe ser la intención de todo ser humano, no quedarse en el camino pegado a cualquier fantasía, a la mentira. Caminar, caminar, porque todo caminante llaga a su fin, y todo caminante que busca la verdad, llega a la verdad.

 

 

Toda nuestra vida es fruto de una intención, oculta en lo mas inescrutable de nuestro ser, que en muchos casos, ni siquiera nosotros llegamos a conocer, pues es un fruto complejo del querer de Dios con nuestra puesta en escena, y del influjo de vivencias habidas en nuestro proceso de maduración personal.

Todo ello conforma la voluntad de querer llegar a unas metas, de emplear unos medios, de seguir unos caminos..., en un principio no sabemos qué es lo que nos impulsa a actuar de una determinada manera en cada momento, entonces es cuando tenemos que, perentoriamente, analizar el porqué, la razón profunda, la intención de cada uno de nuestros actos.

Necesitamos orientación, ayuda, porque estamos conformando la definitiva personalidad, que decidirá el camino a seguir en la vida y es base de nuestra rectitud de intención presente y futura.

Nuestro actuar forma parte del mundo creado y debe vibrar al unísono con él, debe formar “piña” con la creación, en materia y en espíritu. Es el sello de autenticidad de que nuestras intenciones van por buen camino.

Buscar la Verdad, esa debe ser la intención de todo ser humano, no quedarse en el camino pegado a cualquier fantasía, a la mentira. Caminar, caminar, porque todo caminante llaga a su fin, y todo caminante que busca la verdad, llega a la verdad. Nuestros días aquí en la tierra pueden acabar mientras caminamos en su búsqueda, eso es señal cierta de que estamos en la verdad y gozosamente entramos en ella.

¿Y si la encontramos?, ¿que hacemos?: abrazarla, hacerla carne de nuestra carne, vivirla, dejar que la Vida de Dios empape nuestra alma. Vivir la Verdad es nuestro destino en este mundo, en ningún otro destino está la fuente de la felicidad que sacia sin saciar y nunca se acaba. “Solamente una vez se ama en la vida, solamente una vez, y nada más….”, dice una canción popular.

En tanto en cuanto la intencionalidad de nuestros actos se oriente en base a la verdad objetiva de esta vida, sabremos discernir lo que proviene de Dios y lo que proviene del Maligno en las situaciones mas cotidianas de nuestra existencia, la veracidad de lo que los pastores nos enseñan, la verdadera Iglesia de Jesucristo, la verdadera doctrina, el influjo del bien, el influjo del mal…. Dios nos dará fuerzas para ser constantes, no perder la paz, acudir a su perdón, contritos, en nuestras caídas, que siempre tendremos por debilidad. La lucha nos hace recios y nos da una visión más certera de esa verdad que impulsa nuestra vida con fuerza hacia Dios.