57 - SER AGRADECIDOS

 

 

¡Gracias!..., una palabra, expresiva como ninguna de la bondad interior de nuestra alma.

 

El agradecimiento es una forma fantástica con que la gente de bien se relacionan con Dios y entre si. Es un modo de rezar con Dios, que anticipa de alguna manera la alabanza que le daremos por siempre en la eternidad, y una forma de hacer más agradable la convivencia diaria con nuestros hermanos en la tierra.

 

¡Gracias!..., por el bien que me has hecho sin yo saberlo, ignorante de tus desvelos.

 

Un día, cuando estemos en la presencia de Dios para siempre -si somos merecedores de esa dicha-, comprenderemos con entera claridad que no sólo le debemos a Él habernos creado, sino que toda nuestra existencia estuvo llena de tantos cuidados y gracias "que superan en número a las arenas del mar" (San Juan Crisóstomo). También nos daremos cuenta que otras personas, próximas o no, han intercedido por nosotros y nos han prestado ayudas personales y materiales desinteresadamente. ¡Que sorpresas!, me lleno de agradecimiento solo en pensar en las personas anónimas que han hecho mi vida más llevadera. Sólo cuando tengo la fe apagada dejo de notar estos bienes recibidos y esta justa obligación de ser agradecido.

 

San Pablo exhortaba encarecidamente a los primeros cristianos que fueran agradecidos, y considera la ingratitud como una de las causas del paganismo (Rom. 1, 18-32).

 

¡Gracias! por el cariño y amor que me das en tantos momentos del día.

¡Gracias! porque cuentas conmigo a pesar de mi poquedad.

¡Gracias! porque me miras con ojos tiernos y comprensivos.

¡Gracias! porque las rosas tienen espinas y me hacen reaccionar.

 

Jesús nos enseñó a ser agradecidos hasta por los favores más pequeños: "Ni un vaso de agua que deis en mi nombre quedará sin su recompensa", espera de nosotros los cristianos que cada día nos acerquemos a Él para decirle muchas veces: "¡Gracias, Señor!". Por todos los bienes que me concedes y yo no me entero, o pienso que son merecimientos míos sin darme cuenta de que "todo" lo he recibido de ti "gratuitamente", sin pedir nada a cambio, solo por amor, por tu amor al que intento corresponder.

 

Humanamente, la gratitud constituye un vínculo entre los hombres y revela la calidad interior de la persona. "Es de bien nacidos ser agradecidos", dice la sabiduría popular. Y si falta esta virtud se hace difícil la convivencia humana, pues también es de justicia expresar nuestro agradecimiento con un gesto de alegría y reconocimiento merecido; se ayuda a transformar el mundo a imagen de la bondad de Dios.

 

Todo el día está lleno de pequeños servicios y dones de quienes están a nuestro lado. Cuesta poco manifestar nuestra gratitud y es mucho el bien que se hace: se crea un mejor ambiente, unas relaciones más cordiales que facilitan la caridad entre hermanos, hijos de un mismo Padre. Toda la convivencia humana está llena de pequeños servicios mutuos. ¡Cómo cambiaría esta convivencia si además de pagar y de cobrar lo justo en cada caso, agradeciéramos el servicio prestado! La gratitud en lo humano es propia de un corazón grande y humilde; el soberbio, que sólo está en sus cosas, es incapaz de agradecer; piensa que todo le es debido y ciega su alma a esta fuente de humildad.

 

¡Gracias! por la ternura de mi esposa.

¡Gracias! por el cariño de mis hijos.

¡Gracias! por el amor de los míos.

¡Gracias! por la profesionalidad en mis colaboradores de trabajo.

¡Gracias! Porque arriman el hombro sin que se lo pida

 

Para mí, el momento mas intimo, en el que el Señor me llena de sus dones, y en él soy particularmente agradecido, es cuando le tengo en mi corazón después de haberlo recibido en la Sagrada Comunión. No son necesarias las palabras, me basta saber que Él está ahí, en mi alma, y yo en Él. En ese momento mi alma es lo más semejante al Cielo en este mundo, y les ruego a Jesús y a su Madre Santa Maria que me traten como a un hijo convaleciente de mis heridas, de mis errores, de mis mezquindades, de mis pecados pasados. ¡Gracias!

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¡Gracias! por las caricias inmerecidas que me haces en esos momentos

¡Gracias! por las que me haces a lo largo del día

aunque algunas ¡duelan!

Pues son muestra de tu predilección por los hombres y mujeres que te buscamos

¡Gracias!