12- ¿CRISTO ES UN DERROTADO?

 

 

 

Dicen que Jesucristo es un "derrotado". Humanamente derrotado, porque los que esto dicen no saben ver más allá de lo puramente humano. Pero los cristianos le conocemos bien y sabemos que los derrotados son ellos: los que no le aceptan porque perturba sus intereses, porque ven sus caminos incómodos, locuras de personas débiles e ingenuas.

 

Desde el punto de vista humano Cristo es claramente un derrotado, un fracasado: le rechazaron en su pueblo, en su patria, le eliminaron físicamente haciéndole morir de forma atroz, hasta los mas íntimos le abandonaron y después se inventaron un final increíble para que la historia terminara un poco bien.... Y ahora, en la sociedad del progreso, el fracaso de Cristo es aun más patente, pero ¿todavía hay personas que creen que Cristo no ha fracasado?. Se rasgan las vestiduras los mismos de siempre, 20 siglos sin querer entender, sin ver mas allá de sus narices.

 

Realmente los derrotados son ellos, y en alguna medida, algunos de nosotros que nos llamamos cristianos. La derrota consiste en no tener coraje para aceptar la verdad sobre nuestra existencia en este mundo, la valentía y la humildad necesarias para ver y asumir nuestra pequeñez, nuestra finitud y nuestra impotencia y, en consecuencia, para reconocer que estamos totalmente en manos de Dios y abandonarnos confiadamente en El.

 

Esta cobardía les lleva a pensar, a autoconvencerse de que lo importante y lo que realmente vale es lo que este mundo nos da: fama, prestigio, poder, riqueza,…y así duermen cada vez más tranquilos y convencidos de que controlan sus vidas y su entorno…No contentos con eso establecen su forma de vivir como fundamento de su pensar, sus ambiciones como legítimas, aunque sean inmorales -la moral también es un invento de los fanáticos, piensan-. Se declaran "libres" de cadenas y ataduras, cuando solo la verdad hace libre al ser humano, pero como niegan la existencia de la verdad, permanecen atados a sus vanidades, a las mentiras hechas a medida de su orgullo. Se encierran en si mismos y así no llegan nunca a ser ellos mismos, pues limitan sus cualidades, recibidas del Creador, a lograr caprichos mundanos, a conseguir una vida de prestigio ante los demás, haciéndose dependientes de otros -otros que normalmente atan y esclavizan-. Para ellos carece de sentido la búsqueda del espíritu, de la humildad, de la fraternidad, despreciando el hecho de que todas las criaturas somos hermanos, hijos de un mismo Dios. En definitiva y según sus palabras, forman parte del "mundo de hoy", no de "otros mundos" pertenecientes a épocas pasadas y trasnochadas.

 

Tener visión sobrenatural es ver las cosas como Dios las ve, aprender a interpretar y juzgar los acontecimientos desde el ángulo de la fe. Sólo así entenderemos nuestra vida y el mundo en el que estamos. Escuchamos entonces como dos idiomas distintos: el de Dios y el del mundo. Somos los hombres y mujeres los que a veces no alcanzamos a descubrir el rostro de Jesús y escuchar su mensaje perennemente actual, porque miramos con ojos cansados o turbios y no escuchamos con el corazón.